Que bella mi habana de calles bermejas de intramuros grises y
coloridos vitrales, mi habana de siempre, mi habana de nostalgia, de infancia
de mil amores y de ese sublime olor a cafe y guaracha
Mi habana de dicha, de verdes alamedas de cienfuegos y cantaros
de ciudadades marchitas por ese transcurrir de un tiempo sin espacio y el
polvo de los otroras casonas.
Mi ciudad de calles adoquinadas de postillos que
encierran los gritos lejanos de los negros esclavos.
Las tardes de rojisos amaneceres, de
paseos sin descanso, recuerdos felices de la negra Tomasa quien con una
sonrisa picaresca como cuando solia mirar al mayordomo Francisco para
evitar un reclamo pregunta ingenua ...Adonde va joven Jose, y sin decir mas le toma de la mano y
juntos crusan la vereda principal que separa el Viejo Castillo de los tres
Reyes.
Mi habana de intramuros y ese color plomiso blanco
negro, siempre antiguo.
Bajo ese sol ardiente y bajo las miradas criticonas de las damas
de pudor de la epoca quienes sin temor se llevan sus oculares para ver mas de
cerca a su victima.
Gentil se ve el joven Jose llevando a la negra Tomasa mientras es
criticado por la mas alta casta de la sociedad Habanera
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