A MODO DE
PROLOGO
…… En
tiempos en que los bestias habitaron
bajo el mismo techo que victimas y victimarios las profecías decían: ” No habrá paz en la tierra mientras
las bestias moren en ella...”
.... Los celtiberos habían acampado cerca de las
riveras del Guadalquivir, ya se podía escuchar el infernal tropel de demonios y
caballos aplastar las verdes praderas ...
Corria el Año
145 AC, Roma Ataca I
Las nubes se amontonaron como gigantescas manchas oscuras en la letanía, como
si Dios quisiese jugar a su antojo con ellas, los cuervos y aves de rapiña volaron
formando amplios anillos en el horizonte, rio arriba estaba la ciudad de los Carpetanos
y a corta distancia al sudoeste el Duero y Vaccea, una ciudad no muy grande
pero con una población ibera de alrededor de unos cuatro mil a cinco mil
habitantes.
Sus casas eran tan rusticas y humildes como lo era su vida de campesinos,
estos hombres eran el resultado de una milenaria mescla que moldeaba a los celtas, su
determinación estoica, su claro e independiente espíritu mostraba
esas huellas que definían a sus ancestros, valentía y sacrificio y una increíble terquedad por encima de todo, tal
vez la madre tierra no viese hombres de tal talla y magnitud, entre ellos
estaban los que se unían al ejército y los que más tarde pertenecerían a la
guardia defensiva del pueblo.
En las fiestas
pueblerinas todos los años se competía teniendo en cuenta la tradición y quien se destacaba en ella salía elegido de
entre los veloces, diestros y habiles, estos juegos permitían al joven destacarse
y sobresalir como jefe de jefes y también
así se daba a conocer que el chico había dejado la pubertad y ya era todo un hombre.
Otros por
desgracia tomaban el camino más fácil
huir y unirse a grupos de saqueadores como los Lacetanos muy común en esos tiempos lo que hacía que muchos detestaran esta practica,
pero en general ni se les juzgaba ni se les castigaba pues el hambre no es amiga de la honradez.
La decisión que
tomase un hijo no siempre era aceptada pero al final viendo su testarudez
terminaban por respetar su decisión, en la fiesta pueblerina a cada competidor se le entregaba una cabra
atada y este debía ponérsela sobre sus
hombros y sostenerla entre pecho y espalda de esta manera debería subir corriendo una elevada montaña evitando obstáculos
durante el camino, y si este alcanzaba la cima primero que los demás seria el
ganador, también se le proponía la prueba de destreza en el uso del arco, la
lanza y la jabalina todo esto mientras
demostraba su habilidad como jinete y
por último, la lucha cuerpo a cuerpo usando
la onda a menos de cien pies, para los que concursaban sabían lo difícil de ganar solo pocos lo
lograban, eran verdaderos juegos de
proezas.
Desde una agreste colina dominaba por una
hermosa pradera, fluía un profundo y
caudaloso rio, a la deriva varios cadáveres
eran arrastrados por el torrente de sus aguas,
las bestias llegaron esa misma tarde al
valle desierto, como atraídas por el olor, ya se podía escuchar el infernal tropel de demonios y caballos
aplastar las verdes praderas.
No lejos de allí una mujer en su
desesperación huía, corría como si miles de demonios la persiguiesen, sus ropas
eran puros harapos desgarrados por las ramas de los arbustos, he aquí que los romanos habían atacado por sorpresa un
pueblo al norte de Tribola con el pretexto inequívoco de que habían violado
la ley de Graco de insistir en la fabricación de
muros alrededor de la ciudadela y negarse a pagar los tributos.
Este era una manera más de demostrar su poderío y la habilidad de engañar
sutilmente al pueblo haciéndoles creer que no necesitaban muros pues Roma se
ocuparía de los malechores este engaño cada vez venía siendo frecuente en los últimos tiempos, cada vez los iberos
iban siendo más y más oprimidos, se les convocaba para que hicieran largas
filas entre arbustos, desde bien temprano acudían a recibir las tierras prometidas y que recibían a cambio los
apuñalaban debido a la neblina y al
lugar que escogían asesinaban sin ninguna compasión a cuanto ibero podían en medio de las corruptas negociaciones
muchos perdieron la vida entre ellos la familia de nuestro héroe Viriato el
hombre que renació de entre las cenizas, los cuerpos eran arrojados sin que los
demás vieran tal magnicidio ocultos por los arbustos asi fueron arrojados los
cuerpos de la madre y el padre de Viriato
Ela una bella campesina ibera pudo
salvarse sin saber como, ni siquiera pensaba en lo difícil que fue librarse de
aquellas bestias en el ataque furtivo en Tribola su esposo le había enseñado lo
más rudimentario en el uso de las armas y esto en gran medida fue lo que le salvo su preciada vida, dejando un rastro de sangre se había
internado en medio de una foresta de Pinos de Alba, las bestias romanas mataron
cuanto ser humano encontraron incluso animales perros todo aquello que pudiera
representar peligro.
La Junta de Ancianos II
La chica seguida muy de cerca por una manada de perros salvajes se detuvo
frente a un árbol centenario el mas hambriento de la jauría se había aproximado
lo suficiente como para poder oler su sangre, casi desfallecida por el miedo y
la pérdida de sangre sintió un ruido y cuando volvió su rostro vio a un
extraño que con increible rapidez
decapitaba de un sablazo al fiero animal poniendo en fuga al resto de la manada, la
mujer no pudo agradecerle sintió que el suelo se le hundía
y todo se oscurecía a su alrededor cuando despertó la luz la segó estaba en un recinto muy amplio parecía un lugar de veneración o
uno de esos caserones o castros que se
usaban para las reuniones abiertas en el pueblo, ensachando su pecho respiro profundo como si
recobrase vida pregunto >>
¿----- Dónde estoy?
---No te preocupes-- oyó decirle con suavidad a una señora de edad, de pelo fino e
increíblemente largo y blanco que de seguro fuese muy bella en su juventud.
--- Los hombres hablan no debemos molestarlos tú debes descansar y llevándole a la boca una vasija de barro
con un líquido negro que le supo amargo pero que se vio obligada a tomar por cortesía.
---- Descansa ahora, después me
contaras solo descansa-- le oyó decir en susurro mientras en un parpadeo la luz
tornase tenue y desapareció no recordó
ni escucho más nada no sabía exactamente cuánto tiempo estuvo así pero cuando
volvió en si la luz
brillante de las teas que
colgaban en las columnas del salón le hicieron cerrar los ojos por un
momento escucho pasos y la mano de
alguien que tocaba con suavidad su hombro,
la señora estaba a su lado.
---Hola susurro de nuevo como te sientes.
---Mejor- dijo –soy del pueblo de los Bracarences
---Si lo sé por tu marca muchacha que pasó cuenta –pregunto la anciana
con más cautela como si no quisiera asustarla
---Las bestias estuvieron en mi pueblo mataron hasta los animales
domésticos tanto fue su sed de sangre que mi esposo murió acorralado por los
perros que ellos usan yo quise defenderlo muchas de las mujeres tomaron las
armas en el pueblo y salimos a campo abierto no podíamos ver caer a
nuestros hombres de esa manera ellos eran muchos nosotras peleamos hasta el último
aliento.
Silencio—dijo-- austero el venerable líder de los Vacceos un hombre que por su estatura sobresalía por
encima de los demás, la señora le hizo una señal con la cabeza que guardara
absoluto silencio para no perturbar a los hombres que estaban reunidos,
ella recién pudo incorporarse y ver con
mejor claridad el suntuoso salón similar
al de su aldea este estaba construido de fuertes vigas de madera soportado por
voluminosas columnas cilíndricas cada una tenía un escudo y dos lanzas cruzadas
el salón era circular y suficiente amplio como para albergar a todos los
hombres que estaban allí, ella quedo muda al ver la cantidad de líderes de
tribus, incluso reconoció a los Volcos hombres toscos que se decía venían más allá de donde el cielo y la tierra
se unen, uno de estos hombres se adelantó y presento a su hijo
---Me llamo Thor—dijo-- con voz de trueno este es mi hijo amado
quien me complazco en presentarlo
ante el poderoso de los jefes Vacceos que jamás se haya conocido, quiero que este sea el momento decisivo vamos
a matar a la Bestia, callo un segundo y como recuperando aliento continuo para
decir:
--Esta mujer, y señalo a la joven que asustada un poco miraba a todos los
allí presente, es testigo de la crueldad y el despotismo con que nos tratan no
debemos darle más crédito a estas bestias ni
creer más en sus promesas de tierra miren lo que hicieron la última vez
que prometieron algo a los Lusitanos y ahí esta Viriato quien puede dar fe de
lo que digo, el tosco Volco se refirió a un hombre de estatura mediana pero de
mirar fiero quien todos al parecer reconocían como uno de los máximos líderes
de la guerra.
Viriato dio un paso al frente y haciendo una seña envió dos hombres para
que trajeran a la mujer y los hombres allí la pudieran ver mejor, ella se dejó
llevar en la parihuela, la herida le dolía menos pero no había sentido la
pierna izquierda que estaba vendada,
este hombre de cabellos largos con
trenzas al frente hablo calmadamente pero cada palabra retumbaba en la oquedad
del caserón.
¿Cómo te llamas?- le pregunto
Ela—contesto explicita
--Creo que alguien té salvo la vida sabes quien es le pregunto:
No, - contesto rápido ella, dando a entender que le gustaría saber quien
era.
Fui yo- dijo-- un extraño que por su manera de vestir no era de aquellos
lares su vestimenta parecía más bien la
de alguien venido de algún remoto lugar de tierras desconocidas
diferente a todo lo que había visto hasta ahora ella para empezar su túnica de
un azul Prusia brillante le cubría hasta
los pies, las mangas de su traje eran tan anchas que recordaban a los antiguos persas
y sus cabellos los ataba con una cinta atrás, el hombre callo sin decir más
nada y Viriato procedió a declarar:
---Es Kair mi mejor guerrero se unió a mí hace tiempo,
me gustaría que él dirija la mejor fuerza que tengan.
De repente se elevó un murmullo en la sala eran los Artabros quienes empezaron a protestar, uno de ellos de
aspecto verdaderamente temible refuto furioso a esta propuesta de liderazgo encarando
al mismísimo Viriato le pregunto.
--- ¿Quién es este que no conocemos para dirigirnos? - reclamo el tuerto Ártabro
quien apoyado por otro intento alzar su
lanza en ademán de amenaza no bien lo había hecho Viriato sonrió y el extraño
sin perder la calma dio un paso adelante
y en menos de un segundo había tomado su carjak tensado su arco y la
flecha vino a clavarse justo en la lanza del tuerto quien dando un salto hacia
atrás quedó asombrado de la destreza del extraño.
Se hizo un silencio profundo roto solo por la voz del anciano de blanca
caballera quien se refirió a Viriato
como su sucesor.
El
Consejo toma una determinación III
--- Señores no es momento de discusión es momento de unión, Viriato tú
eres guerrero por nacimiento y pastor por tradición en ti confiamos debemos hacer que estas bestias que solo conocen el lenguaje de la fuerza
entiendan que nuestros pueblos tienen el derecho a la libertad porque hemos
nacido en tierras que las heredamos de nuestros ancestros y esos frutos nos
pertenecen, nadie ni nada podrá quitarnos lo que por derecho ya es nuestro.
Al terminar se escuchó gritos de aprobación finalizando en un pacto de
sangre entre las diferentes tribus allí reunidas hubo un
banquete a lo que Viriato rechazo
continuar por más tiempo pidió permiso para retirarse aun el vino rodaba de mesa
en mesa y la carne de carnero primaba como especial en el festín Viriato era
muy popular pero se le conocía como hombre muy juicioso jamás se le podía ver
borracho y siempre andaba seguido de un sequito de hombres que eran capaces de
matar por él, esa noche dormiría en la gran casona que se alzaba sobre la
colina principal de la ciudad el anciano líder le había ofrecido varias
vírgenes pero sin ser brusco se negó aceptando solo una compañía de cuarto.
A la mañana siguiente un ruido
infernal rompió el silencio despertando a los habitantes del Castro, ladridos
de perros y el relincho de jinetes en las afueras del caserón, el frio había
congelado el Rio, los perros continuaban ladrando salvajemente, fuertes golpes
resonaron en la gran puerta amurallada y voces desgarradoras se escuchaban del otro
lado de la puerta
Los habitantes corren hacia la gran puerta, una voz se escucho del otro
lado casi en suplica
---Por todos los Dioses abran la puerta.
Al abrir,el asombro se reflejo en la cara de los Vacceos y entre ellos el
anciano Jefe que también acudió al
griterío la escena no podía ser mas lamentable como era lamentable la presencia
de aquellos hombres y mujeres que buscaban refugio asi hablo el anciano que
venia al frente del grupo:
__Señor por piedad ayudenos nos han matado a nuestras familias las
Bestias llegaron a nuestra comarca y han
asesinado a los miembros jóvenes después violaron a las mujeres y por ultimo
los pocos que nos hemos podido escapar estamos heridos pues luchamos por
nuestras vidas.
El anciano venia herido y el aspecto de los sobrevivientes era trágico
las pocas ropas que tenian ya eran arapos
manchados de sangre, las mujeres venían cargando a sus hijos y algunos
perdían demasiada sangre como para no
prestarle ayuda casi ni se sostenían en pie.
Los Vacceos enseguida le prestaron ayuda a todas aquellos hombres mujeres
niños y ancianos, los hombres no quisieron ser atendidos pedían un poco de agua
solo eso.
Viriato llego hasta donde estaban los hombres y les pregunto que si
estaban decididos a pelear que podían unirse a el lo cual obtuvo un si unánime
por parte de aquellos hombres Viriato les dijo no se hable mas vayan por armas
y ropa limpia.
El grupo de jinetes comandado por Viriato salió antes del amanecer
llevaba prisa por albergarse en las montañas de Sierra Estrella, los nuevos
reclutados solo tuvieron tiempo de despedirse de sus familiares y amigos, se
decía que nadie como él conocía tan bien aquellos inhóspitos lugares, las montañas
eran el mejor refugio para los lusitanos montañeses de hablar pausado y maneras
torpes que se divertían con competencias físicas como cargar una cabra sobre
sus hombros y llegar a la cima o luchar a brazo partido hasta que uno de los
dos oponentes cayera de espaldas sin más fuerzas, la guerra de fuego o guerra de santa
ira había estallado en cada rincón de aquellas montanas era una batalla sin
cuartel en la cual se le unían fuerzas de todos los confines del mundo los
famosos gaélicos considerados diestros
jinetes, los soldurios quienes cuando su jefe moría se inmolaban al instante a estos Les sobrepasaban en valentía los arévacos
hombres de campo pero de fiero carácter, los Vetones, Carpetanos y
Ártabros estos últimos provenían
de la costa norte Cantábrica algunos de ellos se habían asentado en las orillas
del Tajo les llamaban los Céltica.
Iberia en aquellos tiempos estaba dividida por las tierras confederadas o
tribus confederadas que era como se les conocía, todas ellas dirigidas por
diferentes líderes, cosa que en ocasiones hacia más difícil la tarea de unirlos, sin contar con
que muchos de ellos se entregaban al pillaje o saqueo como los Lacetanos, Viriato era ese tipo de líder capaz de
unirlos en una sola línea de fuego, pero para su infortunio los pueblos del sur
de la zona costera y hasta del centro tenían reservas de continuar aquella
lucha que algunos creían por demás falta de
razón y así lo demostrarían
en los años venideros.
No habían transcurrido muchas lunas y
la noticia iba de boca en boca haciéndose eco desde las bajas praderas del sur hasta las altas cumbres
cantábricas, era evidente que la guerra
estaba declarada y el nombre de Viriato, Índigo, Mandonio y Olonico cabecillas
principales de las tribus resonaban en
las cabezas de los pueblos Ibéricos como un símbolo de libertad más aun el tan
popular Viriato quien cuando luchaba los propios amigos preferían no estar
cerca, su furia en ocasiones demoníaca
le detenía por un instante
entonces cercenaba las cabezas de sus enemigos y las ataba a su caballo decían que llevaba
un talismán recordando la matanza de Galba donde murieron familiares y
amigos, se contaban muchísimas leyendas
alrededor de él, lo cierto es que los romanos evitaban el encuentro a no ser
que no tuviesen alternativas.
El
Campamento IV
Ela dejo que Kahir tomase su mano y le pidiera que por favor se marchase con el a lo que la muchacha
termino asintiendo después de todo aquel
valiente guerrero le había salvado la vida, los Lusitanos le
advirtieron que el camino era largo y lleno de peligros tal vez tuviesen que
enfrentar alguna tropa irregular de los romanos, pero si todo salía bien
llegarían a la Sierra en un par de lunas.
El Pretor Vetilio alistaba a cuanto mercenario llegase reuniendo una de
las mayores fuerzas que jamás se hubiese visto llegaban desde las lejanas
tierras del Ponte Eucino, Etruria, Licia y el
Mediterráneo traían sed de sangre en busca de recompensas por sus
servicios además de techo y un plato de comida la mayoría ya tenía experiencia
en pasadas batallas, el Pretor quería asegurarse de que él ejercito lo
compondrían los menos expertos pero que contaría con el empuje de los
veteranos, las bestias se disponían a
acabar de una vez y por todas con los rebeldes.
Viriato llego al campamento llevaba prisa así que no bien se bajó del
caballo se le acerco corriendo su asistente y segundo al mando Tantalo quien
tratándolo con el debido respeto que su rango indicaba le pregunto:
--Señor si desea algo dígamelo-
dijo en tono humilde el guerrero
---Ya te he dicho Tantalo que no me llames señor----dijo mientras
caminaban aprisa uno al lado del otro, Tantalo intentando llevar su paso
--Si Señor lo sé, dijo a modo de disculpa.
--Tantalo prepara a los hombres necesito que me traigas a los jefes de
las tribus tengo que hablar con ellos, estaré en la tienda.
--Si señor—repitió el joven marchándose aprisa.
El lugar era un
fuerte prácticamente inaccesible en el centro de dos montanas rodeado por
profundos fosos no lejos sobre una elevación se podía ver el castro o caserón
donde se reunían los principales jefes y desde allí los abruptos picos de
las sierras dominando el paisaje
agreste.
En ese instante entro Kair seguido por Ela quien no le perdía ni pies ni
pisadas, Viriato se encontraba de espaldas jamás se quitaba la armadura y si lo hacía era para asearse todos sabían
que incluso dormía con ella.
Kair se sentó y se agarró la
barbilla como en señal de meditación, Viriato lo miro y al verlo con Ela sonrió
le daba gracia ver como Ela lo seguía
Escucha—dijo Viriato- tenemos una gran ventaja a pesar de que ellos son
mucho mayor en número, iba a continuar cuando comenzaron a llegar los jefes de
tribu.
El gigante Olonico, que así le decían en recordación del bravo luchador
heroico con voz grave dijo:
---Me llamaste Viriato
---Sí, -- afirmo llame a todos.
La tienda era lo suficiente grande como para albergar a una decena de
aquellos jefes, de las paredes
colgaban pieles de brilloso
pelaje escudos y lanzas, los hombres iban entrando de uno en uno.
Viriato se dirigió a ellos como si el tiempo apremiase
---Les tengo noticias buenas el Pretor Vetilio se dirige hacia aquí con
una fuerza de 30 mil hombres.
--Eso no es noticia buena—dijo el Gigante rezongando al tiempo que
apoyaba sus antebrazos sobre el escudo
--Los he llamado porque tenemos
pocos días y es muy importante
que tu Olonico y señalo al gigante me unas a los Ártabros y Cántabros al norte
y tu Mandonio voy a necesitar que hagas lo mismo con los Bástulos
y los celtiberas, mis mensajeros
se ocuparan de correr la voz en todo el norte centro y sur, quiero los mejores guerreros los que aguanten frio y
hambre sin quejarse, callo un segundo para tomar aire y continuo diciendo:
---Esta batalla la vamos a ganar
— aseguro clavando su falcata en
el grueso taburete que les servía de mesa al tiempo que fruncía el
entrecejo de modo colérico, gesto que
todos conocían muy bien, los jefes de
tribus sonrieron menos el escéptico
gigante, para ellos solo somos un grupo de barbaros sin mando ni disciplina,
creo que ya es hora de que cambien de opinión.
Ninguno de los allí presentes pudo
imaginar el poder militar tan
fastuoso que desplegarían los romanos, las cientos de promesas hechas por el
senado de dar riquezas a los que se
unieran, nada de esto escapo al buen ojo del licio quien ya anticipaba una buena paga, después de descansar una siesta a su llegada al puerto de Ostia decidió ir derecho a Roma.
Mercenarios en Roma V
La ciudad se bifurcaba en un
intrincado laberinto de calles y vericuetos que engullían a cuanto
comerciante y forastero entrase en ella, el licio quedo atrapado en la inevitable marea humana, en sus calles podías escuchar
en lenguas sensuales el llamado de las rameras, una de ellas provocativa lo
agarro de la mano y cuando el Licio trato de
zafarse sintió que otra mano le alaba intentando alejarlo, al mirar se encontró
con una joven que por su ropaje no parecía
ser como las otras, él quiso explicarle que no tenía para pagar sus servicios
ella hizo un gesto como si no le importase, el Licio se dejó conducir dócilmente
, la morada de la joven no quedaba lejos, el aroma a perfume se mezcló con otros
más fuertes al pasar bajo unos toldos, la joven le ofreció bebida refrescante y
él le agradeció, ella con sus grandes ojos le
pregunto en griego de donde provenía
y que buscaba a lo que el Licio le explico que venía a unirse al ejercito
romano y que él era mercenario enseguida la cara de la joven cambio se asustó
mucho al parecer, pero su expresión
gravito entre tristeza y dulzura el
Licio tuvo que reconocer que tenía una mirada muy tierna, se despidió prometiéndole
que la vería de nuevo.
Al pasar entre un grupo de chicos que corrían entre las tiendas
abarrotadas de vasijas de barro y enceres de comer un hombre sumamente grueso
vestido a la usanza romana sosteniendo un
estandarte y un largo rollo le grito al pasar:-
--Oye tú, ven acá
El licio se aproximó y el gordo le dijo:
--Quieres unirte a las tropas del pretor Vetilio, tenemos magnifica paga,
mira te podemos dar un adelanto y le enseno unas monedas que llevaba atada a su enorme panza.
--Está bien- dijo el Licio
--Has peleado antes-le pregunto mientras lo escudriñaba de pies a cabeza
la imponente figura del Licio.
--Estuve bajo las órdenes del Pretor Fluvio contra los Arévacos, tengo cicatrices del encuentro.
--Está bien necesitamos la mayor cantidad de hombres disponibles, ven
conmigo te llevare al lugar de reclutamiento.
El obeso busco con la mirada a un hombre pequeñín y entregándole el
estandarte y el rollo le dijo:
--Daudolo, tu quédate aquí y abre
bien los ojos.
El licio y el romano se internaron ambos por uno de las escurridizos
callejones que venía a desembocar en una
ancha avenida bastante concurrida el obeso dirigió sus pasos a un muro de
piedra maciza que se elevaba justo en
medio de la plaza.
El romano se detuvo frente una puerta de madera y dando la contraseña
convenida empujo entrando, el licio lo siguió.
Una vez adentro el Licio y el obeso se encontraron en un
circo romano, un patio de arena
donde muchos hombres luchaban perfeccionando sus habilidades, el licio vio a mercenarios númidas
tan altos como el manejando escudos redondos que movían con gran ligereza poniéndolo a uno
y otro lado del cuerpo evitando así los golpes certeros del adversario, las
tropas romanas seguían el estilo griego de pelea por lo que muchos llevaban
largas lanzas con punta de hierro entre ellos se encontraban mercenarios
venidos de tierras como el Puente Eucino, Tracia y Grecia .
El obeso llamo a un forzudo que
por su aspecto parecía germano, el
gigante barbudo traía un hacha en la mano de doble filo y le cubrían sus
hombros una piel de leopardo y su cráneo pelado brillaba al sol, el obeso le
dijo:
Gorko, toma este hombre contigo dale lo necesario, pruébalo primero para que reciba el entrenamiento
y diciendo esto le dio al Licio una bolsa con algunas monedas y le
aclaro, el resto te lo daré después el obeso se quedó esperando mientras el germano
llevaba al Licio al terreno de pelea.
Gorko llamo a dos romanos que vinieron junto al germano este se viro
hacia al Licio y le dijo:
--- ¿Cómo te llamas?
--- Argon, respondió el Licio sin titubeos
---Está bien Argon, veras las reglas aquí son fáciles primero pelearas
con ellos después conmigo y te diré una cosa
si no pasas la prueba tendré que ponerte en el establo a dar de comer a
los caballos.
El licio ni siquiera se inmuto parecía como si no le hubiese advertido nada.
--¿Listo? –pregunto el germano.
--Está bien necesito una espada- dijo a modo interrogante
A lo que el gigante germano le
espeto.
--Lo siento amigo en este tipo de prueba vemos tu destreza solo eso
--hey , exclamo el licio protestando,
pero se dio cuenta que sería en balde por lo visto no tenía muchas
alternativas.
El germano se hizo a un lado y los dos romanos se dispusieron a atacar,
el primero le arrojo su lanza y el
segundo se abalanzo espada en mano, Argon esquivo el lanzazo y girando sobre si
en una rápida maniobra pudo atrapar el
brazo de este y empujarlo con fuerza contra su oponente, este perdió el
equilibrio y recuperándose ambos atacantes volvieron a la carga lo que el licio en actitud fiera respondiese arrojándoles
tierra a la cara para cegarlos al tiempo que dio un
Brinco y les cayó encima la pelea que se tornaba cada vez mas difícil empezó a molestar al barbudo germano quien
con un grito paro la pelea y dijo:
--- Es suficiente, no escuchas –
es suficiente dijo- dándole una patada al licio que había logrado tumbar a los
dos romanos al suelo y los tenia agarrados entre sus axilas.
-- Está bien ya has demostrado que sabes pelear, límpiate esa herida veamos que tal te va con las demás pruebas y
diciendo esto se llevó al licio.
El llamado de la zona norte VI
El llamado de los Arévacos en la
zona norte Cantábrica no se hizo esperar los hombres llegaron de los altos picos, de las
sierras nevadas de valles
y planicies, muchos a pies
descalzos sin más ropa que harapientos taparrabos y otros en lujosos corceles con finísimas
capas con el sello distintivo de cada
familia todos querían unirse a los
lusitanos todos querían pelear al lado de los hombres de cabellera negra
Viriato salió a recibir al
jefe Arévaco y le dio orden precisa
a Tantalo de ofrecer comida y cuanto pudiesen necesitar
los nuevos huéspedes Kahir se retiró
a su tienda seguido por su sombra Ela, al entrar ella tímida se sentó sobre
pieles en el suelo Kahir le ofreció un poco de leche en una vasija de barro y recogiéndose
las anchas mangas de su túnica comenzó a pinchar una carne de conejo a la brasa
de la cual corto un tajo con su daga curva
le aproximo a la boca el delicioso
manjar rojo, ella acepto dócil mientras le dirigía una mirada tierna que
Kahir devolvió sonriendo ambos se
sintieron atraídos mutuamente con esa
ola inexplicable de ternura que solo da el amor, las chispas de carbón se esparcieron por la tienda alumbrándola un instante, el
aroma del incienso y el magnífico olor al guisado quedo flotando en el aire Kahir se había echado
y Ela sin decir palabra se acurruco a su lado buscando refugio, el rostro de Kahir desapareció detrás de la
descuidada melena de la muchacha.
A la mañana siguiente Viriato recorría el campamento andaba solo a pie en
algunas tiendas se veía las columnas de
humo que ascendían en espiral al cielo y
los maderos chamuscados enfrente de las tiendas.
Viriato buscaba al principal jefe de los Arévacos
siquiera tuvo tiempo para cruzar dos
palabras de bienvenida a pesar de lo
temprano ya los hombres preparaban sus útiles de guerra, los arqueros endurecían
las puntas de sus flechas en hogueras y las envenenaban con una planta llamada ranúnculos sardonia, esta tenía un efecto tan mortífero
que les transformaba el rostro en una rígida
y macabra sonrisa, los mismos
romanos creían que los demonios
habitaban en ellos, otros sencillamente aprovechaban el tiempo
reforzando sus circulares escudos con pieles de carneros.
El jefe de los Arévacos ya estaba en pie junto a su tienda mediando un simple saludo
chocando sus antebrazos los dos
guerreros entraron y se sentaron en el suelo en completo silencio una vez
pasado unos segundos ambos comenzaron a hablar y Viriato rio diciendo:-
--- Tu primero –
--- Saludo gran guerrero- hablo así el jefe Arévaco- tu nombre te
prosigue como tu fama escuche de tus planes de emboscar a los romanos y nada me complace más que poder darte la
mano, escuche también que lo romanos atacaron
a los Vacceos en pelea desigual arrasando sus tierras y haciendo esclavos a decenas
de mujeres y niños
--Escuchaste bien –hablo pausado Viriato y mirando fijamente a su
interlocutor como si quisiese puntualizar aún mas dijo--
sé que muchos de los Vetones
se han pasado al mando de las tropas
romanas nos persigue la traición y el mal que engendra esta, y continuo
diciendo en voz baja los pueblos viven
bajo la zozobra y el miedo de la tiranía romana, ellos compran el honor de los
hombres con su sucia moneda.
Si es cierto—dijo el jefe Arévaco –en verdad estamos viviendo momentos en
los cuales necesitamos unirnos
estrechar amistad y olvidar viejos
rencores entre las tribus que no nos conducirán a nada.
Así es – dijo Viriato y despidiéndose dijo - lo principal es unirnos si
nos unimos venceremos, nos vemos en la reunión de tribus aliadas a la caída de
la noche y le tendió la mano al jefe Arévaco
el cual con alegría la estrecho quedando
zanjada la unión entre ambos jefes celtiberos.
Viriato recorrió varias tiendas de jefes aliados llevando un
excelente animo que parecía muy bien
saber trasmitir entre los demás.
Los soldurios celebres guerreros
se gritaban unos a otros, pararon un instante al ver acercarse a Viriato el cual saludo a
su manera llevándose el puño cerrado al pecho y
haciendo una reverencia cortez estos hombres eran los mejores guerreros que tenía a su cargo ellos solo se les daba una orden y
no era necesario repetirla preferían inmolarse en el campo de batalla que ver
morir a su jefe sin poder hacer nada, una lealtad a prueba de lanza, ellos vestían
un simple mandil de lana y una larga correa de
cuero que les cruzaba en dos
su caja torácica portando el
arco y el carjak de flechas, llevaban también muñequeras de cuero que le
protegían hasta el antebrazo y unas rusticas sandalias.
Al anochecer ya se habían aclarado todas las dudas, mientras tanto Viriato dejo que se pusieran de acuerdo los
jefes de tribus en cual sería la mejor posición de ataque, como apostar los
arqueros de manera que la lluvia de flechas cogiera al ejercito romano entre un fuego cerrado y
con la ayuda de sus honderos y sus hábiles piqueros lograrían entrar en masa en medio de ellos y acabar cortándoles las cabezas todo esto
guarecidos por la noche y el escabroso terreno que sería una vez más su máximo
aliado, lo importante era que el ataque fuese rápido y por sorpresa.
Esa noche Viriato durmió tranquilo
sabía que contaba con hombres tan valientes que los propios romanos temían
cuando estos entraban en combate con aquellas canciones que no entendían, ni siquiera la muerte
les borraba la sonrisa de felicidad inexplicable con la
que se dirigían a la lucha pareciera
como que morir de esa forma tenía un sentido claro un sentido de amor propio de
amor patrio.
Una gran amistad, la Emboscada, el Licio VII
Esa mañana afuera ya todos los
hombres estaban en pie de guerra se escuchaba el relincho de caballos y el
ruido que hacían los hombres en sus preparativos Kahir se había movido
enfundado en las pieles que lo cubrían y
sonrió cuando vio que Ela ya tenía una taza humeante de alfalfa lista en sus manos y le
brindaba, un olor a mirra imbuía el pequeño recinto de la tienda, Kahir
se apresuró a levantarse, Ela le insistió.
--Señor, tome, está caliente, la acabo de preparar; su larga y negra
cabellera se deslizo hacia delante dándole un toque muy femenino a su rostro que a Kahir le parecio muy bello quedose este
mirándola con arrobo y la mujer que se
dio cuenta hizo un gesto coqueto rio y empujando su pelo hacia atrás le alargo
la taza.
Kahir la tomo y pensó que había estado bien el respetarla aquella noche creía
que eso le permitiría acercarse de manera suave y sin brusquedades.
Los Soldurios fueron los primeros en tomar las armas en espera de que el jefe diese las órdenes
precisas para partir y estos en espera de la de Viriato, las largas lanzas de
los soldurios sobresalían entre los demás guerreros sus escudos protegidos con
dura piel que ponían a secar durante días
les servía ahora de protección contra el sol mientras esperaban, muchos de
ellos comían y dormían poco no se les escuchaba protestar por las raciones
cortas o por cualquier otra razón.
El ejercito de guerreros celtiberos compuestos
por todas las razas iberas Lusones,Carpetanos, Artabros, Arevacos , Vaceos , Vetones, Lusitanos
entraron en un paraje poco frecuentado quizás solo por comerciantes solitarios.
Era una pradera que al final estaba rodeada por espesos boscajes,
contenida por una muralla de Pinos y matas de Alba.
Las bestias ya conocían la ubicación de los celtiberos por medio de
informantes traidores que provenían de pueblos descontentos como algunos Titos y Belos que no entraban en arreglos
y por desacuerdos con el líder máximo
decidían incluso no vivir en las cercanías si no que se apartaban de los suyos
sin mediar y guardando viejas rencillas
por territorios o ganados incluso hasta propiedades robadas a sus antepasados decidían delatarlos por la paga de algunas dracmas
que equivaldrían cada una a unos 700 u 800 sestercios monedas de plata.
Esa tarde Viriato tomo la decisión de
hacer una parada y enviar algunos hombres para explorar el terreno y tratar de indagar que planes tenían
los romanos sin saber que los romanos se habían ocultados en las proximidades y
esperaban un ataque por sorpresa eventualmente los romanos eran un flanco de
ofensiva no muy grande alrededor de unos 400 hombres de avanzada al mando del
germano que había recluido al Licio Argon.
Asi que los hombres se detuvieron y acamparon en la pradera se les notaba
algo ansiosos por entrar en combate pero siempre con aquella sonrisa que
molestaba tanto a las bestias, ya era bien de noche y las fogatas crepitaban consumiendo
los gruesos maderos, la fogatas se colocaban en el medio de las tiendas para no
ser vistas desde el exterior.
Ela decidio preguntar a Kair :
--Señor me permite salir supongo no le moleste dare una vuelta por el
campamento tengo una amiga que es esclava de uno de los jefes Soldurios
---Si, Si claro no hay ningún problema y con malicia atino a decir por
cierto tiene muy buen gusto ese jefe Soldurio pues supongo la chica debe ser
tan bella como tu o me equivoco ?
---Supongo Señor –dijo como un poco apenada pero escondiendo una sonrisa
a medio despuntar en su carita
--- Kahir rio jajaja y dijo ve, ve te espero debo hacer algunas cosas aquí
ya sabes cosas de hombres.
Ela lo vio sacar su daga muy parecida a la falcata ibera pero esta era
menos curva entre la empuñadora y el
extremo, Kahir se disponía a afilarla.
El campamento estaba en silencio no muy lejos los romanos desde los
arbustos habían divisado el campamento y asechaban para dar el golpe cuando de
repente vieron que un grupo de jinetes se les acercaba.
Eran soldurios que decidieron salir a explorar el territorio, Ela
encontró a su amiga y la abrazo muy efusiva alegrándose de poder volverla a ver
preguntándole.
--- Muar los dioses te protejan a ti y a tu mama como esta ella, la
interpelada quedo como asombrada pues creyo muerta a Ela y asi se lo expreso..
--- Pero estas viva aun Ela te crei muerta supe que habían atacado tu
pueblo los romanos y que y aqui paro haciendo un mohín de tristeza y continuo
diciendo-- y que tu esposo murió valientemente defendiendo el pueblo.
---Si, Si asi es y reponiendose dijo; -bueno también perdi a mi criatura
pero lo importante es que las dos estamos vivas y al menos podemos ayudarnos
mutuamente dijo Ela mirándola con cariño
a los ojos.
La voz del Jefe Soldurio se escucho llamando a Muar
desde el interior de la tienda .
--Muar -dile a mis hombres que vamos a salir debemos explorar el terreno,
esto escucho Ela quien decidio acompañar a su amiga Muar.
--Puedo ir supongo no les molesto?
--No, no para nada subete al
caballo de Asmir y le señalo al jinete, te vere en un instante.
Los romanos en cuanto vieron que las guerreros soldurios venían
precisamente en la misma dirección que estaban ellos decidieron esperar y una
ves estuvieran cerca atacarlos y detenerlos en calidad de prisioneros.
Los romanos comandados por el Germano y el grupo de mercenarios entre
ellos Argon el Licio divisaron a los jinetes soldurios internarse entre la
malesa y decidieron esconderse no bien
vieron que estos estaban próximos los atacaron dándole muerte al que
supuestamente era el jefe el resto fue tomado como prisionero los demás,
quedaron heridas Muar, Ela y varios
soldurios los cuales fueron tomados como prisioneros de guerra y conducidos al
fuerte de las Bestias una enorme mole de piedra masisa que se alzaba a una
noche de camino.
El Rescate, La fortaleza el Licio se enfrenta a
Viriato VIII
Aun no había amanecido y ya el soldurio con cara descompuesta y ojos que
se le salian de las orbitas estaba en la tienda de Viriato reclamando la
desaparición de su jefe y cuatro guerreros mas según el soldurio que sin tomar aliento le
decía:
--Señor, señor mi jefe y unos cinco guerreros desaparecieron en una salida de exploración del terreno y no
han vuelto podemos hacer algo urgente.
--Si, claro salimos en este momento declaro.
Viriato que jamas se quitaba su
armadura se amarro sus sandalias tomo la lanza y el escudo y saliendo de la
tienda agarro las riendas de su caballo que Tantalo le tenia listo.
Viriato sabia que algo andaba mal y que sus hombres no desaparecían en el
bosque por arte de magia asi que tomando un grupo de unos 300 hombres los mas
valientes procedio a la búsqueda,
No tardaron mucho en internarse en el mismo paraje boscoso siguiendo las
huellas de los soldurios encontraron sus cuerpos, enseguida Viriato se bajo y
reconociendo el cuerpo de su amigo el
jefe de los Soldurios mutilado pues le habían arrancado una mano,
Viriato se arrodillo e hizo un gesto de despedida inclinando su cabeza, camino
entre los demás cuerpos con mirada endurecida y arrastrando su lanza de muy mal
genio hizo seña que se volvieran a montar para seguir a galope detrás de las
huellas.
Los 300 hombres cruzaron un espeso boscaje y atravesando un riachuelo
pequeño lograron en poco tiempo alcanzar una colina al subirla encontraron
otras huellas pero según su guía estas venían de otra dirección como si un
grupo se hubiese unido al encuentro, Viriato sospecho que los romanos habían
recibido un refuerzo y que tal ves preparaban otro nuevo intento de ataque
claro que esta vez no saldrían bien parados.
Los trecientos hombres llegaron al mismo borde de un valle a la distancia
se veía una vieja fortaleza amurallada; Viriato despacho dos de sus mas rapidos
hombres en busca de refuerzo pidió al mensajero que trajeran el 80 % de sus
hombres el otro 20 se uniria donde el indicaría según los planes acordados y en
dependencia del curso que tomara la batalla.
La fortaleza era una empalizada de piedra bastante alta defendida por un
muro macizo del cual sobresalían palos muy
afilados y donde todavía colgaban cuerpos sobre los mismos.
Los hombres de Viriato llegaron
tan cerca de la empalizada tratando de no ser vistos por los guardias de la
atalaya Viriato se incorporo algo pues llevaba un rato a rastras por el suelo.
Desde su posición se podía ver
solo un costado de la atalaya y una parte del frente de la puerta de madera
custodiada también por dos guardias que no parecían romanos sino mercenarios.
Viriato le hablo bajo al soldado
soldurio que tenia al lado:
---No podemos hacer fuego ni movernos mucho si no hasta que de la orden
yo intentare entrar primero, tu y tu grupo de hombres iran conmigo el resto
deben esperar aquí en caso de que
necesite apoyo yo alertare a los mios y lanzare
una señal de fuego para que entren asi
ganaremos suficiente tiempo,
El guerrero soldurio asintió y comenzaron a moverse lento y en dirección
de la muralla hasta conseguir llegar
a la misma ya estando allí Viriato sin cruzar palabra con asombrosa agilidad corrio hacia
los guardias y arrojando la lanza dio una voltereta de cabeza callendo justo a los
pies del guardia que venia hacia el
el cual dio un grito de espanto al sentir como la falcata delgada de Viriato
se enterraba en su pie causándole un dolor intenso que lo inmovilizo por
completo, Viriato se incorporo y le atravezo la garganta con su
otra falcata al tiempo que recogia su lanza para acabar con el
otro guardia.
Viriato enseguida ordeno lanzar a lo alto de la atalaya cuerdas gruesas
con ganchos debían apurarse y subir lo antes posible de esto dependía que el
ataque saliera bien, el jefe de los Lusitanos fue el primero que con la rapidez de un gato trepo por la cuerda
hasta la cima de la muralla y al llegar solo encontró la luz de una tea que
alumbraba un largo corredor, seguido por sus hombres avanzaron al final del
corredor solo había dos arqueros que fueron fáciles de inutilizar en cuento los
lusitanos y soldurios pudieron bajar por las circulares escaleras en forma de
caracol varios tracios de aspecto fiero
les cerraron el paso.
Viriato los derribo en un abrir y cerrar de ojos con la ayuda de sus hombres no sin perder dos de sus mejores
guerreros, los tracios eran excelentes combatientes se podría decir que en
campo de batalla eran una verdadera amenaza
El jefe Lusitano hablo a uno de
sus hombres diciéndole:
-
Creo que lo mejor es intentar saber si tienen
prisioneros y tratar de rescatarlos y si no hay que salir de aquí con vida.
--Si, Señor tenemos eso en cuenta
revisaremos la fortaleza mientras avanzamos
Ya habían bajado al primer piso a
un dintel abierto que daba al medio de
la fortaleza y que posiblemente se comunicara con otros cuartos laterales,- no
bien el lusitano dijo esto se les apareció otro grupo de romanos y estos si
eran mas de 100 hombres armados con escudos pertenecientes a la guardia
principal, al parecer escucharon ruidos
y esperaban en el centro de la plaza entre ellos Argon el Licio y el Germano a
la cabeza de la tropa.
Los lusitanos dando un grito de guerra se abalanzaron sobre los romanos
quienes en medio de la sorpresa reaccionaron y comenzó una cruenta batalla
cuerpo a cuerpo un lacetano le clavaba su pica a un romano mientras este
lanzaba gritos de dolor, cabezas y brazos eran arrancados muy pronto quedaron
pocos romanos y algunos lusitanos que continuaban peleando Viriato decidio
buscar en las cuarterías y encontró al grupo de prisioneros soldurios y a las dos mujeres Ela y Muar en un apestoso
calabozo, la alegría de las dos mujeres fue inmensa.
--Caminen hermanos han sido liberados y diciendo esto cortaba las
ataduras de los prisioneros mientras les ordenaba a sus guerreros les diesen
armas.
--Gracias-- les daba Muar y Ela a Viriato entre lagrimas de esperanza
Saben el camino- pregunto Viriato hay que salir de aquí.
Todos se apuraron en salir la puerta permanecia cerrada con un madero
gigantesco que para levantarlo se necesitaban dos o tres hombres, Viriato y dos
bravos soldurios lo levantaron y cuando ya se desponian a salir vieron en
frente de ellos un grupo de hombres que los esperaban, eran los romanos, el
germano y el Licio armados con espadas y escudos.
Esta vez Viriato hizo la mano y
ordeno a uno de sus arqueros que se encontraba en la atalaya enviase la señal
por lo que el arquero valiéndose de una de las antorchas disparo la flecha que
elevándose en el aire fue contestada al instante por otra, apareciéndose a lo
lejos bajo la luz clara de la luna, unos 800 hombres que rodeaban el área.
Viendo esto el germano se dispuso a rendirse pero el Licio no estaba
conforme asi que descargando su hacha de doble filo dio un paso hacia
adelante y señalando a Viriato dio un grito de guerra
retándolo a pelear
-Eres un perro ibero que no merece vivir – dijo furioso.
Viriato sin contestarle adcedio y enseguida comenzo la pelea.
El licio reto a Viriato creyendo que seria fácil derribarlo intento una y
otra vez aplastarle la cabeza con su enorme hacha, mientras Viriato se movia
como si calculase cada paso que daba,
El licio manejaba con soltura el
hacha y mientras la pasaba por encima de su cabeza parecía que iba a decapitar
a Viriato hasta que un movimiento en falso hizo que el Licio soltara el hacha
provocando que Viriato le acertara un golpe con el escudo en la cabeza de Argon
el cual quedo tendido sin aire en tierra, parecia muerto.
--No lo dejen ahí tirado tráiganmelo—dijo al tiempo que ajustaba sus dos
falcatas a su cinto, vámonos sentencio --ya es tiempo de regresar.
Los pocos romanos que vieron el desarrollo de la pelea no tomaron
participación el germano dijo aclarando amenazante:
---Si, es suficiente pero no crean que van a salirse con la suya salvajes
y levanto la espada amenazando al
Lusitano y termino diciendo :
---La próxima será la ultima ves que vean mi espada van a morir
todos y agregando algo dijo con
desprecio--- por mi pueden tirar el cadáver de ese Licio a los perros sabuesos.
El
licio y Muar IX
El Licio se
despertó de su inconciencia varias veces como si le viniera la mente y después
se le fuera, lo traían sobre un caballo, cuando vino en si sintió un dolor muy
fuerte estaba en una tienda gigante descansaba sobre una piel de animal y el
lugar lo alumbraban unas ánforas
de barro sostenidas sobre patas de metal muy finamente trabajadas, lo
que indicaba que estaba en la tienda de algún gran jefe por lo que el dolor se
hizo de nuevo intenso, el Lusitano entro a la tienda este era tan alto y
fornido como el.
--- Parece dijo el jefe Lusitano que te golpee mas
fuerte de lo que pensé y mirándolo fijamente continuo diciendo-- tengo una
propuesta que hacerte.
Aja – dijo el Licio-- ahora te debo la vida supongo
--- No, te equivocas no me debes nada, solo quiero
hacerte una propuesta
--- Nunca fue mi intención matarte--- dijo
Viriato-- me di cuenta que eres un hombre valiente y que pelearias en cualquier
terreno con cualquier hombre.
--- Si, asi es dijo el Licio con la mirada retadora
,-- creo tuvistes suerte fue solo eso
una maldita suerte, me llamo Argon hijo del gran Espiron guerrero indomable fue mi padre y lo fue mi
abuelo, por mis venas corre sangre de guerrero.
---- En mi caso dijo, Viriato con triste acento- ha
sido diferente – soy de familia pobre soy Pastor por tradición y guerrero por necesidad,
desde que vi morir a mi familia en manos de los romanos no he tenido un solo
dia de descanso, y dijo ----evitando el
recuerdo – pero mi propuesta es simple si te quedas y peleas conmigo
recompensare tu esfuerzo aquí ganas en mi un hermano, una familia, comida y si
deseas una esclava que puedes desposar.
--- Que dices a mi propuesta -? Dijo Viriato mirando al Licio
Despues de un largo silencio en el cual Viriato no
quizo interrumpir al Licio asintio diciendo:
---Esta bien solo con una condición –que me des la
revancha y pelees conmigo de nuevo pero esta vez, no vas a tener tanta suerte
dijo riendo jajajajajajaja.
Esta bien-- consintió Viriato- tenemos combates en
las fiestas que hacemos, ahí tendras la
oportunidad , dijo Viriato.
Kahir asomo su rostro por la tienda y dijo: ---Que los Dioses Ares y Artemia te den vida
para siempre hermano Viriato.
Kahir dirijiendose al Lusitano dijo : Me regocija
saber que estas bien, amigo vengo a darte las gracias por rescatar a Ela y a su
amiga Muar dijo Kahir entrando con las
dos mujeres a la tienda, a lo que respondiera Viriato:
Era un deber, solo eso—dijo y hablando de deberes
Kahir voy a necesitar reunirme quiero presentar a nuestro nuevo aliado el
guerrero como dijistes te llamas pregunto el Lusitano.
Argon -contesto el Licio, Argon- mientras miraba a
Muar quien sonrojo un poco, Ela reia a
gusto.
Kahir ni corto ni perezoso dijo: yo también tengo
una noticia que darte voy a tomar a Ela por esposa dijo esto mientras le pasaba
el brazo por los hombros quisiera ofrecer los votos.
--Me alegra mucho eso dijo;- Viriato quien ya se
había dado cuenta como se miraban Kahir
y Ela desde un principio.
-- Eso quiere decir tendremos fiesta pronto y bueno
una buena pelea también dijo mientras miraba Argon con el rabillo del ojo
jajajaja rio feliz el barbaro lusitano.
Lo cual kahir no entendio muy bien estaba absorto
mirando el brillo de los ojos de Ela cuando anuncio su boda.
Esa mañana fue de gran regocijo para Ela y su amado
Kahir quien le había declarado su amor eterno, la noticia se corrió entre los
guerreros y gran motivo de alegría causo.
Un Informante, La Celebracion X
Viriato no había descuidado la posibilidad de que
el Germano recibiera refuerzos de los que ya se venían hablando y que cayeran sobre las tropas celtiberas como un bolido como una fulminante
llamarada, el sabia que la única protección estaba en las montañas y en lo
profundo del bosque pues los romanos no les gustaba pelear a ciegas algo que
Viriato era Rey tuerto entre ciegos, era el mejor en la guerra de guerrillas
nadie nunca antes había peleado con tanta ladina estrategia algo que
definitivamente molestaba a los Romanos.
El jefe Lusitano recibió uno de los mejores
informantes que tenia en aquellos parajes era un Lacetano que había dejado las
correrías de pillo y resulto ser el hombre clave para decidir cualquier
movimiento en la península ibérica, tanto en la Citerior como en la Ulterior,
este hombre podía hacer una marcha de varios días sin cansarse en lo absoluto,
en cuento llego pidió hablar a solas con el jefe Lusitano.
Viriato lo recibió y enseguida le hablo en lengua
Vasca antigua lo romanos están a una distancia considerable tal vez a unos
cuatro o cinco días de camino dijo el informante lo que dejaba claro que tenían
algunos días para organizarse todavía se esperaba la llegada de refuerzos por
parte de los Turdetanos, Cantabros y Ascones que eran los últimos en
incorporarse, todos ellos de la zona norte de Iberia, de Cantabria donde nace
el Rio Ebro a cierta distancia de los elevados Picos del Pirineo, zona muy
fría.
El jefe Lusitano reunio a los jefes de las demás tribus
y les informo la buena nueva y pidió que se hiciera una gran fiesta que se
celebrara la boda de Kahir y Ela por todo lo alto que se trajera vino de Rioja.
Esa noche fue una noche de festejos los guerreros cantaron
pelearon y el Licio tuvo su pelea con Viriato quien reia a carcajadas cuando
veía al Licio tambalearse por el efecto de la bebida.
Los novios eran felices y eso hizo feliz a Viriato
quien le regalase su mejor caballo a su amigo pero pronto su sonrisa se borro trocándose en mueca de dolor uno de los recién llegados
acababa de contarle que de nuevo los
romanos ocuparon Sierra San Vicente de
donde era el, las bestias volvían a matar a sangre fría y cuando eso pasaba se ensañaban
de una manera horrible con mujeres, viejos y niños de esto ya tenia sobrada
experiencia el lusitano que había perdido a toda su familia.
El Lusitano abandono la fiesta no quería saber nada
de nadie tomo su caballo y se perdió entre la maleza, Tantalo lo siguió de
cerca con tres guerreros sabia como se sentia el jefe y sabia que el dolor le
perduraría toda la noche y al dia siguiente estaría haciendo planes para
derrotar a los romanos.
Sierra San Vicente XI
Sierra San Vicente el sonido del metal de los romanos que cruzaban a paso
fuerte la avenida principal de la Aldea de San Vicente se podía escuchar a
plena luz, los ladridos y las voces altas
despertaron a la ciudad que apenas se reponía de los últimos estragos, los
centuriones bajaron por la callejuela mientras un clamor de lamentos siguió el
grupo que traía a veinte prisioneros Lusitanos para ejecutarlos en la Plaza
ante la vista publica.
Los centuriones marchaban en fila
apretada como era de rigor por eso el estrepido de sus armas se hizo mas elocuente
cuando se acercaron al zocalo romano del comerciante Apio este adivinando de
que se trataba cerro enseguida su negocio y precipitadamente ordeno a su mujer
que se escondiera, ya había sufrido bastante los ataques de los desavenidos del
imperio.
Esa mañana el sol baño con calidez los techos de las casas su brillo
traía una paz que nada contrastaba con la nueva escena, muchos pobladores
sabían de que trataba, no era otra cosa que el castigo brutal que daba Roma a
los que cooperaban con los rebeldes y se
negaban a pagar sus contribuciones.
Algunos chicos juegan sin reparar en la extraña presencia. Los
centuriones cruzan en silencio, las madres salen en busca de sus hijos entre el gentío que se aglomeraba al paso de
los centuriones, el vocerío y las piedras lanzadas en protesta hace que las
bestias romanas se molesten y arrojen al suelo a varios ancianos y mujeres
pateándolos hasta matarlos, tratar de oponerse a las bestias era recibir la
muerte automáticamente.
La Plaza era un terreno circular donde cupieran unas mil o dos mil personas
en el mismo centro del Pueblo se hallaba una gran tarima de madera donde se
ejecutaban a los llamados traidores y se
vendían prisioneros como esclavos por algunos sestercios de plata, la mayoría
de las tiendas como la de Apio ya estaban cerradas para entonces ya los
curiosos se arremolinaban por las
cercanías del lugar, algunos protestaban quejándose de su mala suerte.
--Oh gran Endovelico apiádate de tu pueblo,malditos Bestias romanas no
les basta con todo el mal que nos han hecho- mascuyaba en voz baja un montañez
,- las ciegas, el arroz todo lo que necesitamos para abastecernos durante el
invierno y encima nos matan nuestra gente hasta cuando Señor tendremos que aguantar se lamentaba el
buen hombre pidiéndole al Dios Endovelico fuerzas para la lucha, alguien cerca
le advirtió:
--- Calla, calla, hombre o quieres que nos arrojen a todos en esa sucia
tarima manchada de sangre.
No paso mucho tiempo y las diez primeras cabezas rodaron fuera de la
tarima algunos Romanos allí presentes se reian haciendo mofa clavaban las
cabezas en sus lanzas para mostrarlas con orgullo, otros se disputaban las
prendas de los condenados.
Los Romanos tomaban aquello como una diversión y se instalaban en el
pueblo por dos o tres días llevándose las muchachas vírgenes y robándole a los
campesinos cuanto cosa se les antojaran para muchos la vejación y la vergüenza
era tanta que se conocía de familias
enteras que se mataban por no poder
aguantar las humillaciones a las que eran sometidos, pero entre ellos no
faltaba quien llenándose de valor, los jóvenes sobre todo tomaban el pan el
vino, una falcata, las provisiones
necesarias y se marchaban a pelear a las montañas con la venia de sus padres
quienes llorando lo escondían entre la paja de sus carretas y los sacaban del
pueblo.
Asi acontecia en Sierra San Vicente la tristesa y la muerte eran las
invitadas de honor, al parecer los Romanos esperaban la llegada de alguien
importante un pretor o un cónsul pues uno de los Capitanes llego dando ordenes a
los centuriones de prepararse
pues debían recibir con todas las pompas al nuevo pretor o cónsul el
excelentísimo Plaucio critico austero de Vetilio a quien consideraba un “grasoso
hombrecillo lleno de orgullo ” y con quien había en ocasiones compartido
“insignificantes” fiestas en las cuales
los romanos derrochaban vino y mujeres, en cuestión de política distaban mucho
en estar de acuerdo segun Vetilio
deseaba una Roma mas energica, mas firme con los pueblos que esclavizaba a
diferencia de Plaucio el cual era Taciturno evasivo y demasiado temperamental en ocasiones lo sobrecojia lo que el llamaba
un estado de completa nostalgia.
Mientras el revisaba las tropas en la zona Lusitana, Vetilio había
decidido dar un golpe contundente a lo que el llamaba barbaros sin experiencia
militar, arapientos y desarraigados celtiberos.
Encuentro con el Pretor Vetilio XII
Al siguiente dia después de la
gran fiesta Viriato salio temprano antes
del amanacer, la idea era ganar el
tiempo perdido para Viriato era un
desafio no entrar en pelea lo antes posible cualquier otro cosa era una perdida de tiempo al menos asi lo veia
el, en ocasiones cuando sus hombres tenían hambre y aun no habian comido los
hacia entrar en combate, terminando la pelea los compensaba con arto vino y
comida.
Esta vez después de una ardua marcha siguiendo parte del rio entre
montañas y despeñaderos feliz llego hasta los bordes de la costa los hombres se
notaban cansados habian caminados miles de estadios, y la luna se oculto muchas
veces por encima de sus cabezas pero sabían que su objetivo estaba cerca y asi
era.
Al amanecer del quinto dia el Pretor Vetilio acostumbrado como simpre a despreciar a su enemigo había salido de su
tienda de campaña y ajustándose el cinturón con la espada a su obeso abdomen le
dijo a su lugarteniente:
__ Redoblen tambores- dijo, quiero que esos barbaros escuchen su
sentencia de muerte y le comienzen a temblar sus piernas jajajaja comenzó a
reir seguido de su lugarteniente y el centurión
--jajajaja reia el gordo Vetilio aunque pronto su risa se troco en furia,
pues uno de los centuriones que venia a caballo se acerco para decirle las
nuevas.
__Señor, Señor las huestes barbaras han llegado están del otro lado puede
verlas si desea.
---Ha el barbaro Viriato que tanto hablan se atreve a retarme y
ensombresiendo el semblante –dijo- pues sere yo quien lo rete a el
Y diciendo estoy hizo que le trajeran su caballo con gran esfuerzo logro
montarlo debido a su excesivo peso y cabalgando dejo atrás su hombres y
poniéndose a unos pocos estadios de donde estaba los Lusitanos, alcanzo
a ver a Viriato en su hermosísimo
cuadrúpedo, el obeso sin pensarlo dos veces comenzó a hacer ademanes
tratando de retar al líder de los Lusitanos, Viriato comprendio y se lanzo a todo galope contra el
y cuando Vetilio creyo que este se le venia encima Viriato se detuvo a escasa
distancia y comenzó a hacer círculos en derredor de este como provocándolo, los
lusitanos que ya tenían ordenes precisas de lo que debían hacer solo esperaban
el aviso de su caudillo.
Viriato no era hombre de dar rodeos ni en conversaciones ni en batalla
asi que tenia previsto el plan, el obeso Vetilio entro en cólera y lanzando el
caballo contra el lusitano casi se cae intentando clavarle su espada, el astuto
lusitano dando un chiflido hizo dar un giro en redondo a su nervioso semental y
se dio a la fuga haciendo creer al Pretor que abondanaba el campo de batalla lo
cual fue una señal de entera cobardía para el jefe Romano que enseguida dio
ordenes de perseguir a los Lusitanos que huian
despavoridos por su tan maña valentía, Viriato ya había prevenido que si
estos lo seguían no muy lejos de allí se podían adentrar en un espeso
bosquecillo que el conocía muy bien por su correrías anteriores y esta maleza
le serviría para esconder a sus hombres y caer después sobre el Pretor y asi lo
hizo no bien este entro en el espeso boscaje las tropas lusitanas los estaban
esperando los hombres de Viriato cayeron sobre los romanos y los alaridos
ahogados de los romanos se fundieron en el fragor de la batalla tanto celtiberos,
arévacos, vacceos, turdetanos estos últimos se les unieron en el camino,
decapitaron a cuanto romano le cerraba el paso fue la peor carnicería que Roma
jamas perdonaria, para infortunio del
Pretor este se encontró de cara a cara
con Kahir, el obeso se le encimo
intentando cortarle con su espada y Kahir rápido con las dos falcatas le
arranco primero la mano y luego la cabeza, el cuerpo del Pretor chorreando
sangre termino como muñeco entre el monton de romanos dispersados por doquier
en el fangoso suelo.
Vriato gano amplio aquella batalla y esto se debía a su factor de astucia
de confrontar y huir de regresar y provocar sorpresa el plan representaba una estratagema no bien el enemigo confiaba este caia
implacable sobre el.
Todos estaban convencidos allí que el jefe Lusitano era el mejor
estratega de guerra y por eso todos debían seguirles.
Roma enfurece y envía a Cayo Plaucio XIII
Un furioso aleteo despertó al cuestor el segundo
al mando de Vetilio quien herido en la cabeza y debajo de un romano muerto saco
la cabeza y moviendo el cuerpo del pesado romano se levanto, los cuervos
asustados volaron no sentía su brazo izquierdo pero el derecho aun le servia,
todo a su alrededor olia a sangre vio varios romanos en sus mismas condiciones
o tal vez peor y dirijiendose a uno le
pregunto:
__ Centurion cuantos hombres cree que queden
con vida .
El Centurion lo miro con aungustia y le dijo>
---Señor pocos quizás 20 o menos no sabría decirle.
__Esta bien centurión han sido valientes y han peleado duro por Roma
ahora deberemos irnos por el camino encontraremos algún refugio trate de reunir
a los hombres que queden nos retiramos.
---Bien Señor dijo el centurión mientras ayudaba a uno de sus hombres a
levantarse parecía herido pero un buche
de sangre le vino a la boca lo cual hizo dudar al romano y soltándolo dijo:
--No creo lo logres y haciendo una mueca de enfado fue a reunirse con los
otros.
Los Romanos que quedaban se fueron
reuniendo durante el camino y llegaron a ser cientos hasta mil conto el Cuestor
después dejo de contar estaba agotado debían llegar a paso lento un dia o dos a
Tarteso.
Lo que preocupaba al Cuestor era que iba a decir en Roma preferia haber
muerto que tener que poner la cara y decir que los lusitanos ganaron la batalla
por tener un mejor líder.
Iba pensando en ello cuando de repente los romanos empezaron a caer bajo
las flechas de los suesetanos que atacaban
desde las copas de los arboles, muchos buscaron protección detrás de los enormes algarrobos, a
pesar de lo cansado y mal heridos los romanos defendieron su vida con furia los
suesetanos eran tribus iberas que peleaban con rudimentarias armas la mayoría
hechas de bejucos y materiales rudos no tenían conocimiento de técnicas de
pelea, los romanos usaron sus escudos para protegerse de una salvaje lluvia de puntiagudas
piedras que eran lanzadas con estirados cueros, estas armas podían causar heridas mortales, el mismo cuestor pudo dar
testimonio de como a uno de sus centuriones le abrieron la cabeza de una súbita
pedrada cayendo muerto al instante, el cuestor temiendo por su vida huyo
desesperado del lugar refugiándose en
Tartesia a unos estadios de donde estaban, llegaron en pésimo estado emocional y de salud, lo
primero que hizo fue enviar un mensajero a la primera guarnición de la Citerior
el mensaje evidentemente decía que los planes salieron mal que Vetilio había
perdido la vida debido a una siniestra emboscada hecha por los Lusitanos y del
cual el fuera “victima” pero que si no es por sus valerosos romanos el jamas hubiera
salido con vida y que el juraba por Venus y por Afrodita que presentaría
batalla de nuevo al barbaro Lusitano firma y fecha, la carta enviada por uno de
sus emisarios tenia visos de ser casi una suplica como para evadir la situación
y ganar tiempo para cuando tuviese que dar mayores explicaciones ante el Senado
Romano, pero mas que una suplica se veía a las claras la cobardía del cuestor
Viriato
en busca de la hija de Estolpas XIV
Estolpas era un obeso
ricachon avarisioso, grosero y petulante
que en una situacion comprometedora no
vacilaría en faltar a todos sus principios con tal de no verse inmiscuido en serios
problemas, su palabra según decían valían menos que un dinario.
Viriato que conocía a Estolpas desde hacia mucho, pues habían hecho intercambios juntos de ganado en el cual
Estolpas le robaba descaradamente y
sin miramiento alguno, lo cual el
barbaro ya sabia, pero que disimulaba
pues estaba interesado en su hija llamada Vetilia quien no perdia un instante para estar también
cerca del lusitano lo cual hizo que este le correspondiera de igual forma.
Viriato hablo con Estolpas solicitándole la mano y prometiéndole este que
no la daría a nadie, pues ya estaba
aliada en compromiso al lusitano, el salvaje montañes que conocía bien a
Estolpas le obligo a mantener su palabra
mediante el recibimiento de dones por
ella, tales dones eran asignados al padre y a la madre de la chica con la cual
se iria a desposar
Lo que Viriato no sospechaba era
que Estolpas por atrás de este sostenia largas conversaciones con el Pre Consul Romano de quien no quisiéramos mencionar nombre
y el cual también ya se había fijado en la muchacha, de
este se decía era uno de los aliados y amigo cercano al pretor Vetilio, incluso llegose a
rumorar que este descendia por línea
directa de un tio materno del mismisimo Galba uno de los peores sanginarios con que Roma contaba.
En fin que las cosas no parecían muy comodas
para Viriato el cual mientras su amigo Kahir hablaba de las virtudes de su bella Ela, el Lusitano recordaba el
semblante y la sonrisa acogedora de Vetilia, he incluso su aroma, cuando por primera vez se la presentaron, le
había subido una oleada de calor a la chica que poniéndose roja como granada trato de disimular llevándose el pañuelo de lino azul a la boca, pero sus
ojos enormes no dejaban de seguir cada movimiento que este hacia, Estolpas le molestaba la insistencia asi que
buscaba cualquier pretesto para alejarla con la madre, Estolpas siempre fue un
idiota y eso lo sabia Viriato pero además de idiota era ambicioso por lo que
tanta conversación con el susodicho romano le empezó a preocupar al Lusitano,
lo que hizo decidirse y adelantar la fecha por lo que presionando a Estolpas a que
pusiera una fecha limite para su encuentro con Vetilia, este quedo en que seria
la víspera de su aniversario, asi que el Lusitano esa noche se engalano
cubriéndose el cuello y la espalda con una piel de leopardo símbolo de guerra,
pantalón de franela y botas altas que hasta el mismo Kahir exclamo con admiración :
---Vaya, dijo abriendo los ojos caramba
yo mismo no le hubiera reconocido,
parece usted y disimulando dice bueno,
eso un gran jefe ibero al tiempo que reia y tosia nervioso.
Mas respeto- dijo casi sin contener la risa Viriato quien pasándole el
brazo por el hombro a su amigo le explico con detalle que debía ir a buscar a
Vetilia y que llevaría a sus mejores hombres, por supuesto incluyendo al Licio y
aun grupo pequeño de Lusitanos que le acompañarían.
Aquello le parecio bien a Kahir asi que tomando su arco y vistiendo el
extraño ropaje al estilo de los ancestros
que vienen de tierras muy lejanas donde el cielo y las montañas se unen,
mientras el Licio tambien se preparaba con las afalcatas afiladas por el mismo
Kahir y que penso serian lo suficiente utiles junto a su lanza y hacha
de mano en caso de una batalla cuerpo a cuerpo estas afacaltas eran una espada
de tamaño regular y un cuchillo del mismo tipo ancho en el medio y curvo
afinando en la punta y la mayor sobresaliendo superpuesta sobre la otra en una
sola pieza de cuero.
El lusitano estaba bien claro en no confiar en el grasiento y grosero
Estolpas este mugriento personaje ya había hecho algunos acuerdos con el Romano
y tomaba copa tras copa cuando Viriato llego este brindaba alzando la copa y decía
mientras intentaba a duras penas no
derramarse el vino en su blanca túnica, que lo mejor que había podido pasarle a
su pueblo era la asociación con el pueblo Romano a lo que descaradamente el
Romano riendo rectifico diciendo que su pueblo trataba de civilizar a las
tribus barbaras dándoles una mejor vida.
Viriato y su pequeña escolta llegaron justo en ese mismo instante, el ibero sin
bajarse del caballo dijo con voz grave y tono muy serio.
---Vengo a buscar a la mujer que tomare como esposa para mi vejes
Enseguida Estolpas le cambio el rostro simulando no haber escuchado
dirijiose al Lusitano como intentando hipócritamente ser amable.
---Querido hijo por que no se sienta y festeja este gran dia con nosotros.
Vetilia al verlo entrar corrió a su lado, Viriato con un gesto rápido la
tomo de la cintura y la alzo sobre los cuartos traseros del semental dejando que se sujetáse firmemente, Viriato mirando con cierto desprecio a Estolpas dijo:
--- Ahorrese su maldita invitación señor Estolpas los principios no se cambian ni se comercian,
y señalándolo con el dedo en forma
acusatoria, dijo: mirese ahora bien por que será recordado por siempre como un
gran traidor siga brindando con el diablo y lisonje a Dios al mismo tiempo, y
diciendo esto dio media vuelta al caballo y se marcho.
Rapidamente se elevo un murmullo
de indignación entre los Romanos que algunos confundidos y otros entre ofendidos
se levantaron en actitud belica llegando a lanzar palabras
obsenas a los lusitanos pero Estolpas moviendo
los hombros con total indiferencia dijo algo asi como que el lusitano era un
malagradecido que no merecia a su hija y que el era un buen suegro blablablá, los demás no
quisieron prestarle atención volvieron a
sentarse y continuaron tomando.
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